Finalización: la fase olvidada del ciclo de TMap®

Ayer terminé de leer un libro y según lo acabé me dieron ganas de tirarlo por la ventana a lo Bradley Cooper en ‘El lado bueno de las cosas‘ ☹. ¿Por qué? Pues porque después de casi 500 páginas, el autor decidió que no le apetecía contarme el final del libro y lo dejó “abierto”. ¡Abierto! ¿Tanto le costaba decirme qué le pasaba a cada uno de los personajes? ¿Llegarían a “comer perdices” o nunca alcanzarían su “felices para siempre”? Ahora estoy en un sinvivir, ya que se me ocurren multitud de finales y no sé cuál es el correcto. Vale, puede que todos los finales sean correctos. O ninguno. El hecho es que, como a Sheldon Cooper en ‘The Big Bang Theory’, no me gusta dejar las cosas a medias y necesito que tengan un “cierre”. Read more

El Guardián de las Pruebas: cómo gestionar las pruebas automáticas desatendidas

Los que nos dedicamos a pruebas funcionales automatizadas, nos encontramos con que la mayor parte del tiempo de trabajo efectivo lo pasamos ejecutando nuestros scripts. Estamos acostumbrados a monitorizar la ejecución para intervenir en caso de algún imprevisto y, en mi opinión, creo que es muy positivo reducir nuestra “guardia del muro”.

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Un mundo de posibilidades

Como dijo Hermann Von Keyserling “Generalizar siempre es equivocarse”. Y como sucede con los grandes dichos -que suelen poder aplicarse a cualquier ámbito-, ésto mismo nos ocurre a los testers día a día en el trabajo.

Porque a pesar de lo que muchos puedan pensar, nuestro trabajo no se trata solo de validar que una aplicación haga lo que se espera siguiendo un flujo predeterminado; sino que hay que validar que, además, realizar este flujo correctamente, abarcando la mayor parte de posibilidades existentes.

Para explicarlo, os pondré un ejemplo de lo más cotidiano. A todos nos ha pasado que asegurando el coche, te hacen muchas preguntas y por su lado, consultan otra tanta información que tienen, y en función de cada respuesta, se dará una posibilidad diferente para que te den un precio concreto o que te rechacen la solicitud.

Pues en el caso del Testing, ocurre lo mismo a la hora de realizar pruebas. Porque, para poder realizarlas, ya sea del tipo que sea la aplicación, necesitamos conocer todas las posibles casuísticas que se van a dar y tratar de probar el mayor número de combinaciones posibles.

Esto también tiene su dificultad ya que de ahí, sale otro problema que nos encontramos: nunca tenemos suficientes datos para probar, y si compartimos el entorno, algunas veces ese dato que hemos preparado con cariño durante días, es “tomado prestado” por otra persona para su prueba.

Por tanto, hacer la prueba de un software no es limitarse únicamente a validar que es hacer lo que se espera que debemos hacer, es validar que hace lo que se espera que haga con la mayor cantidad de posibilidades que se puedan presentar, y más importante aún, asegurarnos que no hace lo que no debe hacer.

Espero que os haya gustado y ¡hasta la próxima! Read more

La planificación de pruebas y los incómodos imprevistos

Recientemente he leído una gran novela de humor e intriga: ‘El asesinato de mi tía‘, Richard Hull); en la que Edward, un joven caprichoso y egoísta, planea deshacerse de su tía Mildred, usufructuaria de su herencia. Así, comienza a idear accidentes para matar a su tía sin dejar rastro y quedarse con toda su fortuna. Pero, a pesar de que Edward piensa que ha contemplado todos los detalles y que sus planes son perfectos, ocurren diversos imprevistos hacen que no pueda cumplir su objetivo: una zarza en medio del camino, un somnífero que no tiene el efecto deseado o la confusión de una planta venenosa con otra que no lo es. Read more

Papá, y tú, ¿qué eres?

Si tenéis un hijo con cierta edad habréis pasado por ese momento. Sí, el momento en el que vuestro hijo os pregunta:

– “Papá, y tú, ¿qué eres?

– ¿Qué hijo?

– Que, qué es lo que haces en el trabajo

– ¡Ah! Eso…”

Pues sí, ha llegado en el momento en el que le digas: Ingeniero de Pruebas” (la explicación no tiene lugar a dudas, claro), sin embargo su contestación sería:

– “Pero, ¿qué pruebas?

– Pues aplicaciones infórmaticas

– ¿Qué?”

Llegado ya este momento, es cuando descubres que la estrategia de la conversación te está llevando a lugares equivocados. Es decir, tu interlocutor requiere que le describas correctamente con lo que haces. No te sirve decir: “en base a una documentación correcta y a unos requisitos aceptables, diseño una serie de pruebas destinadas a comprobar el correcto comportamiento”. Seamos honestos, con esta explicación no te va a entender. Tienes que adaptar la conversación a su mundo, a su lenguaje y a las cosas que él puede entender.

-“Mira, los juegos que hay en el móvil, eso alguien los ha creado”

(Se le iluminan los ojos)

“- ¿Entonces creas juegos de móvil?

-No. Pero esos juegos antes de que estén disponibles para descargártelos, los prueba alguien para comprobar que funcionan correctamente. Pues eso es lo que hacemos nosotros, pero con programas de ordenador”

En este punto me siento tentado de decirle que también hacemos pruebas en dispositivos móviles, en tablets, etc… Pero no veo nada claro dónde podría acabar la conversación.

” -Entonces, tú no los haces

– No

– ¿Y te pagan por ello?

– Si

– Ahhh”

Aquí es cuando te das cuenta de tu completa derrota, porque te das cuenta que a un niño pequeño no es fácil explicarle lo que haces. Me imagino cuando tienen los recreos (esas fuentes inagotables de sabiduría infantil), conversaciones fuera de los superhéroes o starwars, en la que se preguntan, “¿Qué es tu padre?“, y se responden:

– “Mi padre es Jefe

– Y eso que es es

– Pues que manda sobre otros”

Esa es una contestación redonda, no deja lugar a ninguna duda, ni pregunta adicional, (¡esa es la respuesta que necesito!). Me imagino cuando llega  mi hijo y le preguntan y responde:

 – “Mi padre es Ingeniero de Pruebas

– ¿Y eso qué es?”

Si tú ves que no has podido darle una explicación adecuada a su edad, ¡cómo vas a esperar que él se la dé a un compañero suyo!. Tienes que tener en cuenta que, en una conversación con un niño, casi la mitad de nuestras palabras suenan como ‘chachara’ con lo que no las recordará.

Así que probablemente la conversación termirá siendo algo así:

-“¿Y tu padre qué es?

-Pues mi padre prueba juegos de móvil”

En fin, después de tanto años en este mundillo, no me sorprendo cuando veo que muchas veces no somos capaces de explicar claramente lo que hacemos. Yo por el momento he decidido que, hasta que se me ocurra algo mejor, le voy a decir que trabajo con ordenadores, así sin más.

Así que si alguno de los que estáis leyendo esta disertación, tenéis un hij@/sobrin@/prim@, étc.. en esa edad en las que sus cerebros son fuentes inagotables de preguntas, os animo a realizar el ejercicio de contarle cuál es vuestro trabajo y me contáis qué tal la experiencia (a ver si alguna de vuestras explicaciones me ayuda). ¡Ah! También me sirven suegr@s/padres en edad pretecnológica.

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