En un mundo hiperconectado, ¿quién vela por la seguridad?

Facebook, Instagram, Whatsapp, Telegram, Twitter…. podemos contar por docenas las aplicaciones que hoy en día nos permiten contactar y comunicarnos con nuestros semejantes, pero ¿sabemos aprovechar el potencial que tienen?

La comunicación es la mejor forma de crear relaciones fuertes” Jada Pinkett Smith

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Y es gracias a los sistemas de comunicación actuales estas relaciones se pueden construir o mantener a miles de kilómetros de distancia. Pero, ¿dónde han quedado aquellos años en que el teléfono era un lujo que solo unos pocos podían disfrutar?. ¿Y aquella operadora de turno que tenía que asegurarse de conectar bien las llamadas o si era legal o no escuchar la conversación?. ¿O esa caja ‘mágica’ con gente dentro que asombraba a grandes y pequeños?

No soy tan mayor pero tengo edad suficiente para haberme criado en un mundo con solo dos canales de televisión, con suerte podías verla en color, y aquello de llamar por teléfono ya podías tener un buen motivo, pero esto nos ocurrió a los primeros millennial.

Hoy observo a los chavales, los de la generación Z, y me quedo asombrado: tienen un mundo de información a su alcance, en dispositivos electrónicos de última generación y su mayor afán es hacerse el selfie de turno, para poder compartirlo con miles de millones de personas, sin preocuparse siquiera quién lo verá o para qué lo quiere ver.

Pero los posmillennial, ya han llegado a la madurez y algunos han aprendido ese grave error de contar su vida, y la de los que les rodean, sin que quieran o lo sepan, a un mundo ávido de conocer vidas ajenas.

Antes te ibas de viaje y nadie sabía de ti hasta tu vuelta, sobre todo porque si eras de los afortunados de viajar a otro país, o incluso otro continente, llegarías a casa antes que la carta correspondiente. Hoy puedes hacerte una foto en Hawaii, y que tu madre en España pueda verla, comentarla, decir si le gusta o no; o incluso llamarte en el momento para recomendarte que te cambies de ropa porque ha consultado el tiempo de Hawaii y parece que va a refrescar.

Podemos saber casi al instante algo acontecido en cualquier parte del mundo, pero como todo, tiene su doble cara y es que estos sistemas actuales de comunicación también pueden dan pie a la “desinformación”. Hablamos de toda esa gente que comparte y defiende ideales que ha obtenido de un titular que alguien a quién sigue o admira (actor, deportista, periodista, o amigo del pueblo) quien a su vez ha compartido, y que le da una veracidad fehaciente sin molestarse, ni tan siquiera, en plantearse la posibilidad de que es el titular más absurdo que ha leído en su vida.

Los usuarios finales de todos estos modernos sistemas de comunicación son, cada vez, más conscientes de esta vulnerabilidad a su intimidad donde personas poco honorables pueden husmear, y por ello demandan que la seguridad con la que se tratan sus datos cada vez sea más robusta y configurable por ellos mismos.

En este momento es donde entra en marcha el trabajo que realizamos, ya no las tradicionales pruebas funcionales, que siguen siendo y serán muy importantes, entramos ya en una nueva generación de testing, la CiberSeguridad.

Si vemos internet como un mundo independiente, ciudades (aplicaciones) que disponen de varios edificios (sus módulos), trabajadores (los procesos), personal de seguridad (antivirus y antimalware), y de una muralla, tanto alrededor de la ciudad como de los edificios importantes que albergan la información (bibliotescas), estos muros serían los firewall.

En este cibermundo las pruebas de seguridad consisten en validar la estructura y fiabilidad de los muros, el control de acceso a las instalaciones, la verificación de que los empleados, etc; y todo esto lo conseguimos, explicándolo de forma sencilla, bombardeando esos muros, tratando de ser espías entre los trabajadores para robar información o simplemente tratando de destruir desde dentro la biblioteca “prendiendo fuego”.

Pero la cosa no termina aquí ya que al final las aplicaciones “hablan” entre ellas, mandado gran cantidad de información por el el “ciberespacio”; que en nuestro símil sería como un gran desierto con un abundate número de vías de alta velocidad por la que circulan trenes con la información y donde no podemos vigilar el desierto completo. Sin embargo sí que es trabajo de los testers probar que esos trenes no se podrán detener ni atacar durante el camino, asegurando no solo así que la mercancía llegue de una ciudad a otra no solo íntegramente, sino sin haber sido ojeada, por nadie.

roblesDavid Robles

Service Manager | Digital Assurance & Testing | SOGETI Spain

Autor: QAnewsblog

Sogeti es una compañía tecnológica perteneciente al Grupo Capgemini y especialista en: Testing y Calidad de Software; Soluciones Microsoft y High Tech Consulting. En Sogeti entendemos la importancia de obtener el máximo valor empresarial de sus sistemas de IT, por ello somos líderes mundiales en Testing & QA. Somos creadores de las metodologías estándar del mercado: TMap® (Test Management Approach) y TPI® (Test Process Improvement). ¡Nuestro compromiso es el Testing!

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